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Conectar los puntos

Conectar los puntos” o “connecting dots” es parte de una de las charlas de Steve Jobs que he visto que más me han llegado y ayudado con la gestión de mi mismo.

Esta charla la dio en el año 2005 y la dedicaba a los estudiantes que en ese momento se graduaban en la Universidad de Stanford quienes escuchaban con emoción a uno de los personajes más controvertidos y más exitosos a nivel empresarial de nuestro siglo.

Aquí os la dejo para los que todavía no la hayan visto:

Básicamente, viene a decir que durante años y en su juventud hizo diferentes cosas que parecían no tener relación entre sí, pero que gracias al paso del tiempo, de repente, en un momento determinado echaba la vista atrás, y desde una nueva posición se daba cuenta de que todo lo que había hecho le aportaba algo a sus proyectos en curso, y le daba una visión diferente a la que tendría habiendo escogido un camino más recto.

En su caso, uno de los ejemplos que ofrece es el cómo haberse interesado por la tipografía le hizo pensar que su primer ordenador debía contar con tipografías bonitas con todo lo que ello supuso.

Hablando de mi caso personal, es curioso cómo me he visto envuelto de la sensación de que todo lo que hacía era incoherente entre sí, y la noción de que nunca encontraba una buena dirección ya que mis esfuerzos y caminos parecían ir cada uno en un sentido.

Por ejemplo, quise estudiar empresariales para gestionar empresa, pero me encantaba dibujar, esculpir y pintar. Acabé convirtiéndome en comercial de coches cuando debo ser uno de los pocos chicos del mundo que nunca han tenido empapelada la pared de su cuarto con pósters de coches. Trabajé durante años y en diferentes sitios como camarero de un restaurante e incluso de un bar de copas después de haber sido “cajera-reponedor” (eso ponía en mi contrato) de un conocido supermercado. Pasando por un talles de escultura y con experiencia en una empresa de rotulación especialmente de coches de carreras, a veces, me paraba un segundo a mirarme hacia dentro y sentía el desalentador vacío de no tener ningún camino recorrido y aunque desde fuera la gente se asombraba de mi capacidad para hacer cosas, yo me sentía un vago por no ser capaz de dirigir mis esfuerzos en una sola dirección.

Hay todavía más, como cuando estuve en Bellas Artes o cuando me titulé como Técnico Superior en Gestíon Comercial y Márketing, pero lo mejor tardó en llegar.

De repente me di cuenta, tal y com me había avisado Steve, de que todo lo que había hecho tenía sentido y dirección. Es algo que disfruto hoy en día desde mi posición en una agencia de publicidad, donde se necesita capacidad de resolución y donde no suele haber lineas rectas ni caminos definidos, y donde es tan importante la creatividad y la capacidad de conceptualizarla en diferentes soportes, como la forma en la que te comunicas con tus clientes y compañeros.

A día de hoy, cuando hago entrevistas para incorporar gente al equipo de trabajo, algunas de las preguntas que más me gustan van encaminadas a conocer las cosas que ha hecho el candidato o candidata que especialmente no tienen ninguna relación con el puesto. De esta forma me hago una idea de quién son, y de porqué están enfrente mío, para intentar valorar (aunque seguro que no lo consigo con tanto éxito como deseo), qué camino les ha traído hasta a mi y para intentar entender su proceso personal y de vida.

En definitiva, el mensaje que daría es que lo importante es no estar parado, hacer y disfrutar de lo que a uno le gusta, aunque sea como hobbie a nivel personal, y finalmente estar muy atento para que cuando llegue el momento sepamos conectar los puntos que antes parecían inconexos.

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